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viernes, 17 de abril de 2015
CONCLUSIONES
En un edificio con
aislamiento sísmico, se debe cuidar hasta el último detalle en la conexión
entre el edificio, el aislador y la cimentación, ya que debe existir un claro
deslinde entre la cimentación y la superestructura.
El potencial de
ahorro en costo en el sistema estructural de un edificio aislado está en
función de dos aspectos principales: el nivel de sismo para el cual se diseña
la estructura aislada con respecto al nivel que sirve para diseñar la
estructura convencional, y la ubicación de los aisladores en el plano de la
estructura. El ahorro de los aisladores no se mide en el momento de la
construcción, sino después de un sismo.
Hay dos factores que
influyen de manera importante en la efectividad de la respuesta de un edificio
con aislamiento sísmico en la base bajo la acción de un sismo que lo lleve aun
comportamiento no lineal, los cuales son: La cantidad de energía que el
dispositivo absorbe y el cambio del período en el primer modo de la
edificación, debido a la flexibilización de la estructura.
La factibilidad
económica de un edificio aislado se determina a partir de un análisis
interdisciplinario que considere: la geología local (fallas locales, estratos,
condiciones de suelo, efecto doppler, etc.), amenaza sísmica (sismos presentados,
período, frecuencia, severidad, nivel de aceleraciones, etc.), tipo de daño que
se considera (menor o reparable), propios de la estructura (forma estructural,
regularidad vertical y horizontal, materiales, uso de la estructura,
características, etc.)
El aislamiento
sísmico no es sistema que se pueda implementar en todos los casos, por lo tanto
no es general, presenta limitaciones en ciertos rangos de masas y secciones de
aisladores. El sistema ideal se encuentra limitado a períodos entre 0.5 y un segundo,
pero además las condiciones del suelo deben de ser tales que no amplifiquen el
sismo en períodos medios o largos.
Sistemas Pasivos
Los sistemas de control pasivo emplean dispositivos bastante simples que reducen la respuesta dinámica por medios totalmente mecánicos. Los sistemas pasivos más comunes son los aisladores sísmicos, los disipadores de energía y los osciladores resonantes (TMD). Cada sistema emplea diferentes enfoques para el control de la respuesta estructural y son más efectivos para diferentes tipos de estructuras
Caucho de alta disipación de energía (HDR). Los apoyos deslizantes poseen una superficie de deslizamiento que permite la disipación de energía por medio de las fuerzas de rozamiento. Uno de los dispositivos más innovadores es el sistema pendular friccionante que combina la acción del deslizamiento con la generación de una fuerza restitutiva debido a la geometría del deslizador.
AISLADORES DE BASE
Los aisladores de
base se basan en el concepto de la reducción de la demanda sísmica. Estos
sistemas tienen como finalidad aislar la cimentación de la superestructura. Al
colocarlos se alarga considerablemente el período fundamental de vibración de
la estructura llevándolo a zonas en donde las aceleraciones espectrales son
reducidas y, consecuentemente, las fuerzas que producen resultan de menor
cuantía. Como la frecuencia disminuye, las aceleraciones introducidas disminuyen
al igual que los efectos dañinos del movimiento del suelo en la estructura. El
mayor beneficio se encuentra en estructuras con períodos del orden de un
segundo o un poco menor, o edificios con ciertas características en donde se
acentúa la torsión.
UBICACIÓN DE LOS AISLADORES
Algunos dispositivos
modifican la frecuencia natural del sistema, y otros reducen la
transmisibilidad de fuerzas sísmicas de la cimentación a la estructura. Un
elastómero está formado por varias capas de caucho intercaladas con placas de
acero, a las cuales se les coloca un corazón de plomo en el centro. En la tapa
y base del aislador, se colocan placas de acero que permiten realizar las
conexiones del aislador con el edificio y la fundación. El aislador es muy
rígido y fuerte en la dirección vertical, pero flexible en la dirección
horizontal.
Apoyo Elastomérico
El aislamiento sísmico es un sistema ampliamente usado para
la protección sísmica de diversos tipos de estructuras. Numerosos estudios
teóricos, análisis numéricos y ensayos de laboratorio demuestran el excelente
comportamiento que puede lograr este sistema en la protección de estructuras
sometidas a eventos sísmicos moderados y severos. Adicionalmente, la
efectividad de este sistema fue evidenciada por los registros de la respuesta
dinámica de los edificios con aislamiento de base sacudidos por los sismos de
Northridge en 1994 y Kobe en 1995.
Actualmente existen numerosas aplicaciones de sistemas de
aislamiento de base en países como Japón, Estados Unidos, Nueva Zelanda e
Italia. Estas aplicaciones corresponden principalmente a la construcción de nuevos
edificios y el mejoramiento sísmico de estructuras existentes. Uno de los
edificios en los que se demostró la factibilidad de los sistemas de aislamiento
sísmico es el Fire Command and Control Facility en Los Ángeles. Este edificio
es una central de emergencias que debe permanecer en operación incluso después
de un sismo extremo. Para su construcción se realizó una comparación entre los
esquemas de diseño convencional y de aislamiento sísmico para proveer el mismo
grado de protección. En estos términos se estimó que el costo del edificio con
aislamiento sísmico era un 6% menor que el correspondiente al edificio con un
diseño convencional.
La prueba más severa a la que fue sometido un edificio con
aislamiento sísmico hasta la fecha corresponde al hospital de docencia de la
Universidad de Southern California. El edificio está ubicado a 36 km del
epicentro del terremoto de Northridge, ocurrido en 1994 con una magnitud de 6.8
MW. Durante el terremoto el terreno bajo el edificio alcanzó una aceleración
máxima de 0.49 g, mientras que las aceleraciones en el interior del edificio
estuvieron entre 0.10 g y 0.13 g. Esto significa que la estructura fue aislada
en forma efectiva de los movimientos del suelo, teniendo en cuenta que estos
movimientos fueron lo suficientemente intensos como para provocar daños
importantes en edificios adyacentes.
A diferencia de las técnicas convencionales de reforzamiento
de edificios existentes, con el aislamiento sísmico se busca reducir la demanda
a niveles en los que la capacidad existente en la estructura sea suficiente
para resistir las cargas. Esta técnica es particularmente apropiada para la
protección de edificios con valor histórico.
AISLADORES SÍSMICOS
RESISTENCIA Y PROTECCIÓN.
Entre estos, los sistemas pasivos de disipación de energía para el diseño y reforzamiento de estructuras han tomado gran auge, gracias a la ayuda de los procesadores electrónicos y la dinámica estructural hoy en día existen numerosos ejemplos de estructuras construidas o reforzadas en algunos de los países del mundo más propensos a la amenaza sísmica. La disipación pasiva de energía es una tecnología que mejora el desempeño de una edificación añadiendo amortización a su estructura, siendo el uso primario de los disipadores de energía la reducción de los desplazamientos sísmicos de la estructura.
Los disipadores de energía reducen, igualmente, la fuerza en la estructura, proporcionándole a su vez una respuesta elástica, en algunos casos, sin que deba esperarse la reducción de la fuerza en estructuras que estén respondiendo más allá de la fluencia.
En muchos casos la disipación de energía se ha constituido en una alternativa para los esquemas convencionales de reagudización y reforzamiento y se debe esperar que alcancen un nivel de desempeño comparable. En general, estos dispositivos pueden ser una buena opción a considerar en los casos en los cuales se espera un buen nivel de desempeño en cuanto a la protección de la vida de las personas o, quizás, respecto de la ocupación inmediata, pero con aplicabilidad limitada en proyectos con un nivel de desempeño de prevención de colapso.
Los sistemas de protección sísmica empleados en la actualidad comprenden desde relativamente simples dispositivos de control pasivo hasta avanzados sistemas completamente activos. Los sistemas pasivos son tal vez los más conocidos e incluyen los sistemas de aislamiento sísmico y los sistemas mecánicos de disipación de energía. El aislamiento sísmico es el sistema más desarrollado de la familia, con continuos avances en dispositivos, aplicaciones y especificaciones de diseño. Los sistemas de protección sísmica pueden ser clasificados en cuatro categorías: sistemas pasivos, activos, híbridos y semi-activos.
Las primeras aplicaciones de los aisladores de base actuales fueron en puentes debido a que estas estructuras normalmente se apoyan sobre placas de neopreno para permitir el libre desplazamiento ocasionado por los cambios de temperatura. Esto permitió la sustitución de las placas de neopreno por aisladores de base. Entre estos, sistemas pasivos de disipación de energía para el diseño y reforzamiento de estructuras han tomado gran auge, gracias a la ayuda de los procesadores electrónicos la dinámica estructural. Hoy en día existen numerosos ejemplos de estructuras construidas o reforzadas en alguno de los países del mundo más propensos a la amenaza sísmica La disipación pasiva de energía es una tecnología que mejora el desempeño de una edificación añadiendo amortiguación a su estructura, siendo el uso primario de los disipadores de energía la reducción de los desplazamientos sísmicos de la estructura.
Los disipadores de energía reducen, igualmente, la fuerza en la estructura, proporcionándole a su vez una respuesta elástica, en algunos casos, sin que deba esperarse la reducción de la fuerza en estructuras que estén respondiendo más allá de la fluencia.
En muchos casos la disipación de energía se ha constituido en una alternativa para los esquemas convencionales de reagudización y reforzamiento y se debe esperar que alcancen un nivel de desempeño comparable. En general, estos dispositivos pueden ser una buena opción a considerar en los casos en los cuales se espera un buen nivel de desempeño en cuanto a la protección de la vida de las personas o, quizás, respecto de la ocupación inmediata, pero con aplicabilidad limitada en proyectos con un nivel de desempeño de prevención de colapso.
Los sistemas de protección sísmica empleados en la actualidad comprenden desde relativamente simples dispositivos de control pasivo hasta avanzados sistemas completamente activos. Los sistemas pasivos son tal vez los más conocidos e incluyen los sistemas de aislamiento sísmico y los sistemas mecánicos de disipación de energía. El aislamiento sísmico es el sistema más desarrollado de la familia, con continuos avances en dispositivos, aplicaciones y especificaciones de diseño. Los sistemas de protección sísmica pueden ser clasificados en cuatro categorías: sistemas pasivos, activos, híbridos y semi-activos.
Las primeras aplicaciones de los aisladores de base actuales
fueron en puentes debido a que estas estructuras normalmente se apoyan sobre
placas de neopreno para permitir el libre desplazamiento ocasionado por los
cambios de temperatura. Esto permitió la sustitución de las placas de neopreno
por aisladores de base.
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